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Familia Ravelo

Una familia buscando dónde sostenerse.

En un hogar donde cada día se construye a pulso, vive la familia Ravelo. Allí reside Ludis Ravelo junto a su esposo y sus seis hijos, tres de ellos menores de edad, con edades entre los 6 y los 11 años. Es una familia numerosa que ha aprendido a organizar su vida entre turnos, cuidados y trabajos ocasionales para salir adelante.

Actualmente, ambos padres se encuentran sin empleo formal ni estable. Ludis realiza labores de aseo general en viviendas particulares cuando surge la oportunidad, mientras que su esposo trabaja como transportador informal. Al no contar con redes de apoyo, deben alternarse el cuidado de los niños, lo que limita sus posibilidades de acceder a empleos constantes.

La familia vive al día, con ingresos variables y escasos, ajustando cada gasto a lo esencial. Aun así, han hecho esfuerzos por mejorar su vivienda con los recursos disponibles. Tras una primera intervención, intentaron reforzar el piso con cemento y otros materiales; sin embargo, hoy este se encuentra en malas condiciones, con grietas y hundimientos que representan un riesgo constante de accidentes, especialmente para los niños. Además, las áreas frontal y posterior de la vivienda permanecen en tierra y piedra, espacios inseguros para el tránsito y el juego.

Hoy, la historia de la familia Ravelo comienza a tomar un nuevo rumbo. Con la llegada de la Fundación Pisos, el suelo que durante años fue motivo de preocupación se transforma en un piso digno, seguro y estable. Un cambio que les devuelve tranquilidad y protege a los niños en cada paso.

Para Ludis y su esposo, esta intervención representa más que una mejora en su vivienda: es un respaldo, una oportunidad para seguir adelante con mayor confianza y esperanza. Porque cuando el piso deja de ser un riesgo, el hogar vuelve a ser un lugar donde soñar es posible y el futuro puede construirse sobre bases firmes.