El hogar que nació de la valentía.
Hay mujeres que aprenden a reconstruir su vida una y otra vez. La historia de Sandris es la de una madre que ha conocido el dolor, pero que nunca ha permitido que este sea más grande que el amor por sus hijos.
Madre cabeza de hogar, vive junto a sus cuatro hijos, quienes se han convertido en la razón que la impulsa a levantarse cada mañana. Aunque actualmente no cuenta con un empleo estable, hace todo lo posible por sacar adelante a su familia, enfrentando con valentía las dificultades económicas que limitan la posibilidad de ofrecerles un hogar en mejores condiciones.
Su camino no ha sido fácil. Durante un tiempo fue víctima de violencia intrafamiliar, una experiencia que marcó profundamente su vida y la obligó a empezar de nuevo. Con el paso de los años encontró la fuerza para romper ese ciclo y construir un futuro distinto para sus hijos, convencida de que ellos merecían crecer en un entorno donde el respeto y el amor fueran los verdaderos pilares del hogar.

Sin embargo, las pruebas no terminaron allí. Hace aproximadamente un año, Sandris enfrentó una de las pérdidas más dolorosas de su vida: el fallecimiento de su madre a causa del cáncer. Desde entonces, asumió completamente la responsabilidad emocional y económica de su familia, sosteniendo sola un hogar que depende únicamente de su esfuerzo y perseverancia.
Las condiciones de la vivienda han sido otro desafío constante. Cada vez que llueve, el agua invade el piso de la casa, humedeciendo las habitaciones y poniendo en riesgo las pocas pertenencias que con tanto sacrificio ha conseguido. Para disminuir la humedad, ha cubierto parte del piso y de las paredes con plástico, una solución improvisada que apenas logra contener los efectos del invierno, pero que no evita los riesgos para ella y sus hijos.
Hoy, con la llegada de la Fundación Pisos, ese sueño comienza a hacerse realidad. Gracias al apoyo de PASON, que en el marco de su aniversario decidió donar esta intervención como parte de su compromiso con las familias más vulnerables, el lugar donde antes la lluvia dejaba huellas de preocupación empezará a convertirse en un espacio digno, firme y seguro para toda la familia.
Para Sandris, esta transformación representa mucho más que una mejora en su vivienda. Es la oportunidad de dejar atrás años de lucha marcados por el miedo, las pérdidas y las carencias, para comenzar una nueva etapa donde sus hijos puedan crecer con mayor bienestar y esperanza.

Porque después de tantas tormentas, también llega el momento de construir un hogar donde la tranquilidad vuelva a ser parte de la vida cotidiana.


